domingo, octubre 09, 2005

Mi heroína favorita.

Retrocedamos en el tiempo hasta principios de los noventa. En aquellos tiempos pegaba con fuerza, en los canales autonómicos, la serie de Bola de Dragón. El éxito de aquella serie de animación era tan rotundo, que la chavalada no dudaba en fundirse la escasa paga semanal en comprar fotocopias de la serie, con imágenes del Goku de pésima calidad, ante la inexistencia de cualquier merchandising oficial que cubriera las necesidades consumistas de los fans con los que Toriyama ya contaba a millares en nuestro país. Fanzinillos de medio pelo dedicados a Bola de Drac surgieron como setas, se vendieron como churros y desaparecieron con la misma celeridad con la que habían nacido. Ante aquel increíble fenómeno de masas, las editoriales españolas supieron responder con la presteza habitual, ante las demandas de material por parte de los fans. Cuando la línea directa Forum se colapsó con las llamadas de los lectores ansiosos por saber de primera mano algún dato acerca de la fecha de publicación de los cómics del Son Goku, el señor editor en jefe, don Antonio Martín, reaccionó de la única manera acorde con aquellos tiempos. Se rascó la cabeza, se atusó los bigotes, se preguntó: ¿Y ese tal Goku, de que me suena?” y se puso a estudiar la posibilidad de reeditar por enésima vez la Espada Salvaje de Conan...

Un año más tarde, alguna cabeza pensante de la editorial Planeta se cayó finalmente del guindo y se dio cuenta de que allí existía todo un filón por explotar. ¡La invasión manga había comenzado!

Junto con los derechos para publicar Dragon Ball en España, los de Planeta-DeAgostini cómics se hicieron también con los derechos para publicar el material manga que los de la editorial estadounidense Viz ya habían traducido del japonés al inglés. Supongo que la razón para tal decisión fue que traducir directamente del original japonés al castellano les salía por un huevo y por parte de la yema del otro, porque otra explicación no encuentro para semejante decisión. Así fue como desembarcaron en nuestra piel de toro obras tan nefandas como: El puño de la Estrella del Norte, Grey, Xenon, Baoh y otra morralla semejante. Mucha variedad en los títulos, pero muy poca calidad en los contenidos. De hecho, los españolitos tenemos las estanterías llenas a rebosar de series mangas colgadas a la mitad, ante el nulo criterio de los de Planeta a la hora de decidir que era publicable y que no. Afortunadamente, entre tanta mediocridad, uno podía encontrarse con auténticas joyitas, como la serie de la que paso a hablarles a continuación...

Alita Ángel de Combate.

Alita ángel caído


Alita. El ángel roto de Typhares. El título de ángel de combate le viene como anillo al dedo a nuestra Alita, pues tras su rostro dulce y angelical se esconde el espíritu indómito de toda una guerrera salvaje, que no duda en llegar al extremo de automutilarse con tal de lograr la victoria en el combate. Tratar de explicar con razones lógicas el porqué adoro a la pequeña y letal Alita me resultaría inútil. Me encanta y punto. Quedé prendado de ella desde el primer instante en que la vi en la portada del primer número de la primera miniserie que publicó Planeta en España. Aquella primera portada, que mostraba a una especie de muñeca rota, abandonada entre la suciedad y el polvo, me atrajo con la misma y poderosa fuerza hipnótica con que las polillas se ven atraídas por la llama. En este primer número, el autor Yukito Kishiro, nos narra como el doctor Daisuke Ido, experto en la reparación de cyborgs, encontraba una cabeza humana abandonada entre los escombros del patio de los desperdicios y decidía devolverla a la vida, con la fútil esperanza de poder crear algo hermoso a partir de la basura. La pequeña Alita creció ingenua e inocente, completamente ajena a los peligros de su entorno, un mundo hostil, apocalíptico y post-humano, al amparo de los cuidados paternales de un Ido que se esforzaba en mantener a salvo la pureza e inocencia de Alita. Lamentablemente aquel experimento estaba destinado al fracaso desde un principio y ya en este primer número la joven Alita se ve amenazada por el vil Makaku, un horrible y monstruoso yonqui cyborg, que apagaba sus ansiedades devorando cerebros humanos vivos para sintetizar a partir de ellos las endorfinas, substancias químicas que genera nuestro cerebro para generar placer, a las que era adicto. ¿Cómo podría la pequeña Alita sobrevivir al enfrentamiento con tal horror? Kishiro nos da la respuesta también en este primer número. Alita conoce un arte marcial secreto y letal, llamado Panzer Kunst, que le permite volar en pedazos a sus enemigos.


Alita tras ser rescatada por Ido


La verdad es que así explicado uno podría pensarse que este manga no es más que otro del montón, con mucha violencia gratuita, mucho gore, muchas peleas de artes marciales y poco o nulo argumento, pero esto no es cierto. En Alita se nos narra el resurgir de un alma que busca desesperadamente la redención de su karma, purgar los pecados de su vida pasada y lograr librarse de un destino de violencia y sufrimiento sin sentido. En Alita también tenemos espacio para la ternura y el romance, aunque siempre con finales trágicos, hasta el punto de que la propia Alita ironiza acerca de si misma bautizándose con el siniestro nombre de “Ángel de la muerte de Typhares”. En serio, si no han leído nunca este manga, ya tardan en correr a su librería especializada habitual o no duden en pedirlo prestado a algún amigo o conocido otaku.


Ángel de combate



Una última advertencia. La saga de Alita tarda un poco en despegar, pues tras una prometedora primera miniserie, llega una segunda un poco decepcionante en la que se nos narran los amoríos de Alita con un joven adolescente del patio de los desperdicios llamado Hugo. A continuación le sigue la serie del motorball que, aunque para muchos fans sea la mejor de todas, a mí me resulta un poco irregular. Es a partir de la cuarta parte cuando el manga de Alita cobra toda su fuerza, al mostrarnos Kishiro al principal villano de la función, que hasta ese momento tan solo se intuía como una amenaza en la sombra. Hablo del demente profesor Desty Nova, una especie de compendio de todos los “mad doctor” que nos ha legado la historia del cine y la literatura, que en muchos momentos de la saga llega a robarle el protagonismo a la mismísima Alita. ¡Nada como un buen villano para que una historia estupenda se convierta en magnifica!


El demente doctor Nova


Si por alguna razón se perdieron las desventuras de la pobre Alita en su día, les recuerdo que Planeta recientemente reeditó toda la serie del tirón, sin recurrir al formato miniserie de Viz, aunque esta vez optando por traducir directamente del original japonés y conservando los nombres originales de la serie. En Japón, por ejemplo, el manga en realidad se llama GUNNM, Alita en realidad se llama Gally y Typhares en realidad se llama Jeru, lo que puede provocar alguna confusión a los aficionados en el futuro, pues el director James Cameron ya ha anunciado que planea adaptar las desventuras de Alita a la gran pantalla. ¿Conservarán para entonces los de Planeta el nombre de Gally?

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